Menú Principal
23 de julio de 2026

Innovadora estrategia de Radiología Intervencional disminuye riesgo de hemorragia en compleja cirugía obstétrica

El acretismo placentario es una de las complicaciones obstétricas más graves que pueden presentarse durante el embarazo. Se produce cuando la placenta invade de forma anormal la pared del útero, impidiendo que pueda desprenderse después del nacimiento del bebé. En su variante conocida como placenta increta, la invasión alcanza el músculo uterino, aumentando significativamente el riesgo de una hemorragia severa durante el parto.

Esta condición puede asociarse a una placenta previa oclusiva total, diagnóstico en el que la placenta se implanta en la parte inferior del útero y cubre completamente el cuello uterino, bloqueando la salida del bebé. La coexistencia de ambas patologías constituye uno de los escenarios de mayor complejidad en obstetricia, ya que obliga a planificar una cirugía altamente especializada para proteger tanto la vida de la madre como la del recién nacido.

“Cuando la placenta se inserta en la parte inferior del útero puede comenzar a invadir su pared y, en los casos más graves, afectar órganos vecinos como la vejiga o los intestinos», explica Eduardo Cuellar, ginecólogo del Hospital Barros Luco Trudeau. El especialista agrega que el riesgo aumenta considerablemente en pacientes con antecedentes de cesárea, especialmente cuando la placenta se implanta sobre la cicatriz uterina.

Este fue el escenario que enfrentó el equipo de Ginecología y Obstetricia del centro asistencial al intervenir a una paciente de 32 años, con un embarazo de 34 semanas de gestación y antecedente de cesárea.

La innovación: el apoyo de Radiología Intervencional

Con el objetivo de brindar una mayor seguridad durante la intervención, se conformó un equipo integrado por especialistas de Ginecología y Obstetricia, Urología, Radiología Intervencional, Anestesiología y Neonatología, además del apoyo de diversas unidades clínicas y de soporte.

En este sentido, según señala Cuellar “el apoyo de Radiología Intervencional busca darle una mayor seguridad a la paciente, porque disminuye el sangrado y hace que la cirugía sea menos riesgosa».

La técnica consistió en instalar un balón intravascular en la arteria aorta, destinado a disminuir el flujo sanguíneo y reducir el riesgo de una hemorragia masiva durante la intervención.

“Esta cirugía la hemos hecho siempre, utilizando distintas maniobras que no están exentas de riesgos de sangrado o lesiones y en este sentido el apoyo de la radiología intervencional nos permitió dar una mayor seguridad porque disminuyó el sangrado, lo cual hizo la cirugía más expedita y menos riesgosa para la paciente”, aseguró Cuellar.

Posteriormente, el equipo de Ginecología y Obstetricia realizó la cesárea y, debido a que la placenta no podía desprenderse de manera segura, llevó a cabo una histerectomía obstétrica para controlar el sangrado y resguardar la vida de la paciente.